Cómo se puede celebrar 150 años como ciudad y tres milenios de civilización ?. Chiclana ha decidido responder a este reto con algo vivo, punzante y, sobre todo, compartido. El resultado es un símbolo que desafía la lógica tradicional del sector y nos invita a bebernos, literalmente, la historia de una tierra.
Alcalde José María Román
Invito a saborear, degustar, disfrutar y probar los sabores de la tierra.
El Fino San Antonio aparece como una forma de entender el vino desde la cultura y el territorio. Habla de una manera de hacer en la que la viticultura de Chiclana encuentra su propio lugar y se abre paso con naturalidad dentro de una historia que sigue en movimiento.
El Milagro de la Fusión: Tres identidades en un ensamblaje único
Lo habitual en el Marco de Jerez es que cada bodega guarde con celo cada una de sus soleras. Por eso, el Fino San Antonio es un hito: no es un vino nuevo nacido de la nada, sino un ensamblaje de tres finos ya consolidados y con nombres propios.

En este proyecto, constituido bajo el paraguas de la empresa municipal EMSISA y la Asociación de Bodegas de Chiclana, tres bodegas históricas han fusionado su trabajo: la Unión de Viticultores Chiclaneros, Bodegas Primitivo Collantes y Bodega Manuel Aragón. Ver a las tres bodegas de Chiclana unirse en un mismo fino habla de una forma serena de entender el vino y de la voluntad de compartir lo propio para dar lugar a algo distinto. No se trata solo de ensamblar vinos, sino de sumar historias, trabajo y tierra en una sola expresión.. Como bien sentenció el alcalde José María Román:«Invito a saborear, degustar, disfrutar y probar los sabores de la tierra.»

Un Brindis por 150 años de Orgullo.
El lanzamiento del Fino San Antonio tiene una brújula histórica clara: el 150 aniversario de la concesión del título de Ciudad a Chiclana de la Frontera por Alfonso XII en 1876.
El Fino San Antonio es un vino generoso, seco y vibrante, donde la influencia de las brisas atlánticas se siente en cada trago, recordándonos que Chiclana tiene una voz propia dentro del Marco de Jerez. Al inicio, el ensamblaje de los vinos despertaba ciertas dudas, ya que tres bodegas habían aportado 600 litros cada una, pero al probar el resultado apareció una sorpresa clara: el conjunto funciona con equilibrio, está bien unido y deja notar el carácter propio de cada origen sin perder armonía.
La Exclusividad de las 4.800 Botellas: Un objeto de deseo
No estamos ante una producción industrial, sino ante una «experiencia pionera» de coleccionista. La tirada inicial se ha limitado a 4.800 botellas, una cifra que lo convierte automáticamente en un objeto de deseo. El Fino San Antonio se erige así como el embajador líquido de la celebración del 150 aniversario y de la próxima Feria de San Antonio, integrando patrimonio, gastronomía y la cultura del vino.
El Fino San Antonio trasciende el cristal de su botella. Representa la prueba de que, cuando las instituciones y las bodegas históricas caminan juntas, el resultado es un patrimonio cultural vivo. Al descorchar este vino, no solo se disfruta de una crianza biológica excepcional; se bebe el orgullo de una ciudad que sabe que su futuro está escrito en sus raíces de albariza. Chiclana no solo produce vino; Chiclana, definitivamente, es vino.


