La Sociedad Cooperativa Unión de Viticultores Chiclaneros , conocida popularmente como Bodega Cooperativa de Chiclana, amplía su catálogo con dos nuevas referencias: Pinar de María, un vino blanco joven de Palomino, y Flor de Levante, un vermut dorado de uva Moscatel. Dos productos que, además de ampliar el porfolio de la cooperativa, rescatan en su propio nombre parte del terruño chiclanero.
Pinar de María, el blanco que lleva el nombre de un pago
Pinar de María es un vino blanco joven y seco elaborado exclusivamente con uva Palomino procedente de los viñedos de Chiclana. La vendimia se realiza de forma manual con una cuidadosa selección de la uva; tras la molturación se obtiene el mosto de primera yema, que se somete a flotación y fermentación con levaduras seleccionadas a temperatura controlada (20 ºC). Antes del embotellado, el vino se estabiliza, se clarifica y se filtra suavemente. Tiene una graduación de 12% vol.
En la copa muestra un color amarillo pajizo con reflejos verdosos, limpio y brillante. En nariz despliega aromas intensos de manzana verde y flores silvestres, acompañados de delicadas notas cítricas y un ligero carácter levadural. En boca, la entrada es suave y fresca, de perfil floral y acidez agradable, con un sutil final salino y un retrogusto frutal persistente. La bodega lo recomienda para aperitivos y tapeo, y como acompañante de pescados, mariscos, arroces, guisos de pescado, frituras y cocina mediterránea en general, servido entre 7 y 9 ºC.

Flor de Levante, un vermut dorado que evoca la Bahía de Cádiz
La segunda novedad es Flor de Levante, un vermut dorado elaborado a partir de uva Moscatel seleccionada de los propios viñedos de la cooperativa, aromatizado con una combinación de plantas y botánicos mediterráneos macerados, que buscan evocar la esencia del viento de Levante y la Bahía de Cádiz. Se presenta en formato de 75 cl y con una graduación de 15% vol.
De color dorado brillante con reflejos ámbar, limpio y luminoso, en nariz ofrece aromas intensos de flores blancas, lavanda y manzanilla, acompañados de notas cítricas y un delicado fondo especiado. En boca es sedoso y equilibrado, con una combinación agradable entre dulzor y amargor, notas florales y cítricas y un final largo, fresco y elegante. La bodega recomienda tomarlo muy frío, solo o con hielo y una rodaja de naranja o limón, como aperitivo acompañado de aceitunas y encurtidos, quesos curados, conservas, mariscos, tapas saladas o frutos secos, servido entre 6 y 8 ºC.
La elección de la Moscatel no es un detalle menor: en todo el Marco de Jerez, esta variedad solo alcanza su expresión completa en los viñedos de Chiclana y Chipiona, plantada tradicionalmente sobre los suelos de Arena de la zona.
Una cooperativa con más de un siglo de historia detrás
La actual cooperativa es heredera de una larga tradición asociativa chiclanera que se remonta a 1884, con la Colonia Vitivinícola de Campano impulsada por el Marqués de Bertemati, y que continuó en 1914 con el Sindicato de Obreros Viticultores fundado por el padre Salado. En 1956 nació la Bodega Cooperativa del Campo San Juan Bautista, que llegó a superar los mil socios y las 1.200 hectáreas de viñedo. En 1992, un grupo de 304 socios de aquella cooperativa fundó la actual Sociedad Cooperativa Andaluza Unión de Viticultores Chiclaneros, que inauguró en el año 2000 sus instalaciones actuales en el polígono de El Torno, sobre terrenos de marisma.
Hoy la cooperativa reúne a 170 socios y 250 hectáreas de viñedo de Palomino y Moscatel, y produce cerca de dos millones de litros de vino al año. Su catálogo habitual incluye referencias como Fino Chiclanero, Fino en Rama, Fino Palillo, Fino Salinas, Moscatel Matías Serrano, Moscatel Solera, Cream Sarmiento, Oloroso Matadero y el Vinagre La Ermita, al que ahora se suman Pinar de María y Flor de Levante.
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